lunes, 3 de noviembre de 2008

TODO SE PUEDE CURAR

Hace unos años, cuando descubrí el Método Cuerpo-Espejo y lo llevé a Madrid por primera vez en forma de cursos, comencé a escribir artículos para dar a conocer esta maravillosa técnica. 

Este es el primero de ellos, salió en la Revista Verdemente en el invierno de 2005.

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La sanación existe, sucede, y no es ni magia ni brujería ni nada que se herede ni para lo que se deba nacer con ningún don especial. Sólo hay que aprender las técnicas y estar abierto a que los cambios positivos sucedan.

Mi vida ha cambiado desde que conocí el Método Cuerpo-Espejo, una gran herramienta para el AUTOCONOCIMIENTO, cuyo resultado directo es el perfecto estado de SALUD. Esto es un tesoro que, por supuesto, no voy a quedarme para mí sola...

Así nació el Método, de la propia experiencia de autosanación de su fundador:

SANACIÓN Y TRANSFORMACIÓN

Uno o dos meses de vida

En 1975, a Martin Brofman le diagnosticaron un cáncer terminal en la médula. Le dieron entre uno y dos meses de vida, sin esperanza ni tratamiento posible. Pero él no estaba dispuesto a dejarse morir en la desesperanza, y pensó entonces que, fuese cuanto fuese su tiempo restante, quería ser feliz. Desde ese momento se propuso vivir acorde con sus verdaderos deseos, siendo coherente consigo mismo, auténtico. No se privaba de comer lo que le apetecía, expresar lo que sentía, y vivir cada momento con plenitud como si fuese el último.

Todo empieza en tu conciencia

Alguien le había sugerido que el cáncer era el resultado de un proceso que había empezado en su conciencia. Su cuerpo había sintomatizado algo que no estaba funcionando en su vida como resultado de una “programación” que él mismo había creado en su mente. Así que comenzó a trabajar en el proceso inverso: “programarse” para eliminar el cáncer.

Un nuevo programa

Decidió dejar de considerarse un enfermo “terminal”, y crear la percepción de que se sentía cada vez mejor y mejor, haciendo un cambio en su conciencia desde ese preciso momento. El objetivo era reforzar la idea de mejoría a cada momento, sabiendo que todo lo que hacía estaba acorde con lo que su cuerpo le pedía y necesitaba para curarse. Fue vital mantener la programación positiva y un estado mental de relajación, hablándose positivamente a sí mismo. Cuando no notaba un síntoma, se decía que quizás ya nunca volvería a sentirlo. Si volvía a experimentarlo de nuevo, se decía entonces que el proceso aún no había terminado, y que de hecho, notaba ese síntoma menos que antes.

Destruir el cáncer

A través de técnicas de meditación y relajación, se imaginaba el tumor con una capa de células cancerígenas muriendo, y que acababan siendo destruidas por su propio organismo. El cambio, quizás todavía imperceptible, estaba siendo definitivo. Cada vez que eliminaba los residuos de su cuerpo, se eliminaban las células cancerígenas muertas, y él se lo recordaba constantemente. Insistía en saber que era verdad.

Los Chakras

Según la interpretación de los CHAKRAS (7 centros de energía en nuestro cuerpo, según las tradiciones hindúes y filosofía oriental), este cáncer representaba “algo retenido y no expresado”, ya que el tumor se encontraba al nivel de la garganta (5º chakra). Por lo tanto, la enfermedad estaba relacionada con el hecho de haber retenido la expresión de su SER. Aunque no estaba muy seguro de lo que esto significaba, decidió que era indispensable empezar a expresarlo todo. Todo pensamiento, todo sentimiento, cualquier cosa que hubiese en su conciencia y que quisiese salir, lo expresaba, sabiendo que era vital para su salud. Anteriormente, había tenido la percepción de que la expresión conducía a la discordia, pero ahora veía que la expresión y la comunicación llevaban a la armonía, lo hacían todo más fácil.

La transformación

En aquella época desarrolló un sentido de compasión y comprensión. Sabía que su vida dependía del hecho de apartar de ella todos los elementos que no estuviesen de acuerdo con su nueva forma de ser. El proceso era simple, pero no siempre fácil.
Cuando transcurrieron los dos meses desde su diagnostico de cáncer, volvió a someterse a un examen médico. Ya no le encontraron nada. El doctor consideró que tal vez se cometió un error en las primeras pruebas. Curioso.

Todo se puede curar

Martin transformó su forma de SER. Su estilo de vida había cambiado drásticamente. Ahora era fiel a lo que sentía, a lo que él era en realidad.
Tras aquella potente experiencia de sanación, decidió seguir investigando la relación cuerpo/mente. Siguió poniéndolo en práctica consigo mismo y lo transmitió a su entorno. Desarrolló un modelo de sanación a través de la energía y el autoconocimiento que cualquiera podía poner en práctica con sencillas técnicas y herramientas.

Martin Brofman es el fundador del Método Cuerpo-Espejo. Desde entonces, sus cursos se realizan en todo el mundo.

Sandra Corcuera
2005

Web del Método Cuerpo-Espejo en español